Hace pocos días el mundo entero pudo conocer la devastadora imagen de un niño sirio varado en la orilla de una playa turca. Lo que ocasionó eso fue uno de los mayores problemas de nuestra sociedad: La crisis migratoria. Una manera arriesgada de encontrar tranquilidad en un país ajeno al suyo y que tiene que ser asumida como única a opción ante la falta de humanidad que nos aqueja.
La fotografía del niño, cuyo nombre era Aylan, en la playa y la del guardacostas turco llevándose el pequeño de la costa de Bodrum causó conmoción a nivel internacional, pero su historia y la de su familia es igual de triste.
PAREMOS LA MUERTE Y HAGAMOS UN MUNDO MEJOR. LA VIDA ES EL MAYOR REGALO Y AHORA NOS TOCA APRENDER A VALORAR TODO LO QUE VIVIMOS.


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